
BEIJING AND THE CENTER OF THE UNIVERSE
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Desde tiempos remotos los arquitectos y urbanistas chinos han concebido sus edificios y ciudades basados en relaciones con la naturaleza y los puntos cardinales, ideando la ciencia geomántica del
Feng sui. Una de sus aplicaciones más notables es la llamada Ciudad Prohibida o
Gugong, morada de las dinastías
Ming
y
Qing
hasta 1911.
Gugong es el centro de Pekín y por ende el centro de China y también el centro del mundo (China significa “el país del centro del mundo” en chino y japonés).
La Ciudad Prohibida
Imagen Google EarthA diferencia de
Chang An en que el palacio se encuentra en el extremo norte de la ciudad, en Beijing el palacio se encuentra en el centro geométrico de la misma. Ese mismo principio se había seguido en Dadu, ciudad sobre cuyas cenizas se construyó Beijing.
El esquema comienza con la creación de la muralla , con tres puertas a cada lado. Grandes avenidas conectan estas puertas y se dirigen hacias el palacio en el centro.
Un templo para los ancestros imperiales se yergue al este del centro de la ciudad, altares a la tierra y los granos al oeste, el salón de la audiencia del emperador sur y los mercados al norte.
El complejo urbano se inicia al sur con la famosa
Plaza Tiananmen
, la más grande del mundo (500 x 800 m), donde
Mao Zedong
fundara la República Popular China en 1949. Este espacio reemplazó a la “Vía Imperial”, una alameda que existía en tiempos previos a la revolución. Este es el inicio del eje urbano Norte Sur, símbolo del poder y autoridad imperiales.
Eje Norte Sur en la Plaza Tiananmen
Foto C. Zeballos.
Plaza Tiananmen. Al oeste, de forma elíptica, el nuevo Gran Teatro Nacional
Imagen Google Earth
Al norte de la plaza se ubica Gugong, la amurallada ciudadela que contiene 9,999 edificios, convirtiéndose en el complejo palaciego más grande del mundo. Siguiendo el eje de composición, edificios y espacios públicos se ordenan simétricamente a lo largo de un kilómetro, siguiendo el modelo de la cosmovisión mágico religiosa China.
La ciudadela se dividía en dos áreas generales: hacia el sur, la parte más externa, donde los emperadores ejercían su poder sobre la nación, y la parte norte, donde los soberanos residían en la más estricta privacidad.
Puerta meridional o Wumen separada por el Río Dorado Interior
Foto C. ZeballosEl ingreso principal al sur, o
Wumen (Puerta Meridional), contiene 5 entradas. La puerta central, alineada al eje mágico, era de uso exclusivo del emperador, como así lo era el puente de mármol que cruzaba el “Río Dorado Interior”. A sus costados sendos puentes permitían el paso de la emperatriz, oficiales e invitados. Tras cruzar el río una gran plaza preside el
Taihemen (Puerta de la Suprema armonía) y a continuación, luego de una segunda generosa plaza se yergue el
Taihedian
(Salón de la Suprema Armonía), el edificio más alto del complejo donde los emperadores ejercían su soberanía.
Taihedian o Salón de la Suprema Armonía
Foto C. ZeballosLos edificios subsecuentes al Taihedian, el Zhonghedian (Salón de la Armonía Central) y el Baohedian (Salón de la Armonía Preservada) también se alinean en el mismo eje, levantándose sobre magníficas terrazas de mármol.
Detalle de las terrazas labradas en mármol
Foto C. Zeballos
Detalle de los techos, pintados de color dorado, color imperial. También se aprecian los dragones de mármol que servían como gárgolas para evacuar la lluvia
Foto C. ZeballosLa misma disposición simétrica es seguida en los aposentos reales, con los edificios centrales alineados al eje y otros cientos de edificios secundarios apostados a los costados. Finalmente el Jardín imperial o Yuhuayuan, de forma rectangular, contene un pabellón en cada esquina, representando las cuatro estaciones.
Curioso árbol cuya base se bifurca.
Foto C. ZeballosPara enfatizar este eje aún más una pequeña colina artificial se ubica al norte de la ciudadela, protegiéndola contra malos espíritus.
A través de los siglos, y tras varias reconstrucciones y remodelaciones, Gugong atesoró los más preciados principios de la sabiduría China, siguiendo una jerarquía absoluta y vertical, donde el emperador era el centro del universo, el hijo del sol. Hasta que a principios del siglo XX la revolución hizo abdicar al emperador Puyi a favor de un gobierno popular. Vendrían luego los tiempos de la cruel ocupación japonesa, en una historia que Bertolucci nos ilustra en su film “El Último Emperador”
Tras el aislamiento en la época de Mao Zedong, la Pekín contemporánea se abre al mundo retomando sus raíces, pero a la vez se renueva ofreciendo un planeamiento urbano alternativo y moderno, acogiendo las más revolucionarias propuestas del mundo occidental.
La propuesta del nuevo Pekín retoma el eje ordenador norte sur, en tres zonas claramente diferenciadas:
a) En el área central se emplaza el área Patrimonial, en donde a la Plaza Tiananmen, la Ciudad Prohibida, el museo de la Revolución e Historia China, el mausoleo de Mao y la Asamblea Popular, se añade el novísimo Gran Teatro Nacional, proyecto de Paul Andreu.
Gran Teatro Nacional de China
Imagen 3D cortesía de Paul AndreuEmulando una gigantesca perla emergiendo de una laguna, la estructura de titanio cubre una superficie de 150,000 m2, alojando un teatro, un salón de óperas y una sala de conciertos, en un total de aproximadamente 5500 asientos. La concepción de esta obra emula un tránsito gradual de lo cotidiano a lo sublime, por lo que la entrada es un pasaje cristalino subacuático de 60 m, dejando a la fachada intacta y sin fenestraciones.
Gran Teatro Nacional de China, interiorImagen 3D cortesía de Paul AndreuA fin de mantener su carácter popular, el área exterior es tratada con parques y plazas públicas, entendiéndose al conjunto como un forum abierto a la población y no a una élite exclusiva (presionar
aquí
para ver un artículo sobre la obra, en inglés).
Gran Teatro Nacional de China, interiorFoto cortesía de WAN/ Xuefeng Zhang
b) El eje Olímpico Internacional, proyecto de los americanos Sasaki y asociados, que, a decir de los proyectistas, busca ser un balance entre Oriente y Occidente, tradicional y contemporáneo, construído y natural. En una disposición que alude la cronología dinástica de los antiguos gobernantes chinos y respetando el eje norte sur, los proyectistas disponen los principales edificios del jardín olímpico a los costados de una magnífica avenida. El complejo remata en los bosques del parque forestal, conmemorando los inicios de la cultura China y su estrecha relación con la naturaleza.
Plan general de la Villa Olímpica de PekínDos de los edificios más conspicuos en este complejo son el Estadio Nacional y la Piscina Olímpica.

El proyecto de Herzog & de Meuron el estadio significa una nueva visión en cuanto a mega estructuras se refiere. En un entreverado armazón, arquitectura y estructura se hacen una hasta conformar un enmarañado nido que sin embargo sorprende pos su contundencia.

De la misma forma, y simulando la geometría orgánica de la naturaleza, la Piscina o Watercube de PTW Architects liga forma arquitectónica con entramado estructural en una obra sin precedentes en cuanto a piscinas olímpicas se refiere. La simpleza de la concepción general del edificio (un mega-cubo) se contrapone con el delicado tejido que a manera de burbujas compone la fachada y el interior del equipamiento, reemplazando completamente el omnipresente esquema de viga-columna utilizado generalmente para tales fines.


Por supuesto, ambas estructuras , el estadio y la piscina, se apoyan en sofisticados estudios antisísmicos y de seguro supondrán una innovación en el diseño de estructuras deportivas.
Plataforma Arquitectura ha publicado interesantes fotos del proceso constructivo tanto del
estadio
como de la
piscina
.
c) Hacia el sur, el proyectista Albert Speer propone el eje ecológico de la ciudad, apoyándose en desarrollo de la Nueva Estación Central y la Expo Verde, la cual podría servir de apoyo durante la Exposición Universal de Shanghai 2010. Alrededor de ellos, nuevos comercios y residencias impulsarán el desarrollo del Nuevo Sur de Pekín.
El planeamiento urbano de la capital china puede ser paradigmático en Asia. Contrariamente al caótico desarrollo de Tokyo, Pekín puede convertirse en un modelo de desarrollo buscando un equilibrio entre su riquísimo pasado y su prometedor porvenir, conservando su tradición pero abriendose a ideas e inversiones del mundo occidental (algo que Mao no habría imaginado ni en sus peores pesadillas). Sin embargo, el increíble desarrollo de China en los últimos años, engulle hasta atragantarse inmuebles de valor histórico, que sucumben ante el peso de modernos rascacielos. Algo que puede evitarse si el “país en el Centro del mundo” revalora su propio patrimonio. Algo que también nosotros deberíamos valorar en nuestras propias ciudades.